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Portugal



¡.... Ay Portugal por qué te quiero tanto !!!!


Portugal es el gran ignorado de los Españoles. Para muestra, un botón... la primera vez que decidí visitar el país vecino, en compañía de mi amiga Marga de León, pensé en tomar un vuelo.... para información de los que no ubiquen muy bien a Ponferrada, les diré que desde aquí hasta la frontera portuguesa hay unas 2 horas en coche; de Ponferrada a Lisboa, 6 horas.....


La primera visita a Portugal la realicé en 1998, con motivo de la exposición universal que se celebró en Lisboa (Expo98). Recién inaugurada la autopista que vertebra el país de norte a sur, el viaje fue todo tranquilidad. Las autopistas portuguesas son bastante nuevas y no excesivamente caras. Por aquel entonces, el precio de los combustibles era bastante más barato que en España, aunque ahora sea lo contrario...

Como primera advertencia para los que decidan acudir a Portugal en coche, les diré que la fama de malos conductores que tienen los portugueses... es cierta!!!. En las autovias portuguesas faltan señales; es muy normal encontrarse la indicación de una salida... en la misma salida ! (vamos, que si circulas a 120 Km. / hora, o te pasas la salida o te zampas la señal...); Es bastante habitual que el que se incorpora a la autovia lo haga "de pleno derecho", es decir, que tú te tienes que apartar para que él entre, cosa del todo normal si el carríl izquierdo va vacío y tú te puedes apartar, pero bastante temerario cuando el carril izquierdo va lleno....

La capital lusa está muy bien comunicada por autovias y es fácil de recorrer. No es una ciudad excesivamente grande, por lo que recomiendo dejar el coche en alguno de los parkings del centro (Plaza del Rosio, Estación central) o en el del recinto de la Expo 98, hoy reconvertida en un gran centro empresarial y comercial.

Lisboa es una ciudad de muchos contrastes, como casi todo en Portugal. La belleza de sus calles contrasta con el abandono de muchos edificios que, con una mínima restauración, lucirían mucho más. El metro es muy moderno y sus estaciones están muy bien decoradas (algunas con los típicos azulejos portugueses). El tranvía que circula por Lisboa es lento y poco eficiente, pero si no vas con prisa, es ideal para hacer un tour turístico. En la plaza del comercio paran casi todas las lineas que hacen la ruta por el centro.

Recomiendo visitar el Castillo de San Jorge, la catedral, subir al ascensor de Lisboa, desde donde hay una preciosa vista del centro de la ciudad, y pasear por toda la zona baja, donde es imprescindible tomarse un café en alguna de sus terrazas. Barrios como Belem o el recinto de la expo son otras buenas alternativas en Lisboa. El puente del 25 de julio es otro paso imprescindible!. En este puente hay peaje para entrar desde el sur hacia Lisboa, pero no para salir (la razón es que, según el operario de cabina que me resolvió la duda, se supone que si vas a Lisboa desde Setuba, vas a regresar... por lo tanto, ya pagas a la ida, la vuelta....)

Al sur de este puente, nos encontramos preciosas villas y pueblos marineros, que guardan todavía el sabor del Portugal más auténtico. Sesimbra es una de esas villas que merece la pena visitar (y comer allí también!). Setubal, a pesar de la pinta de caótica que tiene, también se merece un paseo. Mucho más cuidado y orientado hacia el turismo, está el oeste de Lisboa, donde destacan poblaciones como Estoril y Cascais; desde mi punto de vista, Estoril tiene una fama inmerecida, pues Cascais tiene bastante más que ver y es mucho más bonita, pero para gustos....

En esta primera visita a Portugal, nos centramos sobre todo en el recinto de la Expo, a la que le dedicamos tres dias, y un par de dias más los dedicamos a conocer la capital lisboeta. Otro día nos desplazamos a la ciudad romana de Evora, en la autovia que une Lisboa con Badajoz. Hacía un calor de muerte y las sombras escaseaban, pero la visita mereció la pena. En Evora hay cientos de cosas para ver, destacando la iglesia de San Francisco con su cueva de los huesos, pero hay restos de templos romanos, calles romanas, baños, etc... un simple paseo por Évora es suficiente para justificar la visita a esta ciudad portuguesa.

En cuanto a la comida, decir que en Portugal se come bien en casi todos los sitios y a un precio más que razonable. Es normal que al pedir tu comida te pongan en la mesa unos panecillos con tarrinas de mantequilla. Si no te gusta la mantequilla, no la abras, pues no es gratis...; el bacalao, preparado de mil maneras diferentes, es su plato estrella, pero también las caldeiradas de arroz y marisco, las carnes, etc...


Quedé tan encantado con Portugal que ese mismo año decidímos hacer en Navidad una escapada de tres dias a Povoa do Varzim, población costera situada a unos 40 Km. de Oporto (hacia el Norte). 

Povoa es el ejemplo de pueblo de pescadores que, gracias al turismo, se ha convertido en una villa moderna, con servicios avanzados y conservando el sabor de sus orígenes. En el pueblo hay varios hoteles de muy buena calidad para alojarse. Su paseo marítimo es una maravilla.. en verano, por que en invierno la humedad y la niebla no dejan espacio para muchas alegrías. Cerca de Póvoa se encuentran otras localidades no menos bonitas como Vila do Conde o Esposende, que también merecen una visita. Y por cercanía, no podemos dejar de visitar la caótica Oporto.

Oporto es la Barcelona Portuguesa (salvando las distancias, claro...). Su rápido y desordenado crecimiento ha dado lugar a una ciudad ruidosa, con un tráfico caótico, desordenada... pero muy viva. La Plaza da Trindade es el centro neurálgico de Oporto. Es fácil llegar hasta allí, pues todas las avenidas principales pasan por ella, amén de los transportes públicos. En sus aledaños se pueden encontrar calles peatonales llenas de tiendas, principalmente grandes cadenas y franquicias, pero también tiendas tradicionales. 
Oporto merece una bajada al puerto para admirar las fachadas de sus edificios, de diferentes colores, con la ropa tendida hacia la calle, lo que le confiere un espíritu más caotico si cabe. Bajo el puente de hierro que atraviesa el Duero hay un montón de callejuelas por las que perderse... aunque de noche no sean muy recomendables. Al otro lado del rio, las bodegas se abren para los visitantes. 

En Porto, al igual que en el resto de Portugal, la comida es sensacional. Habrá sus excepciones, como en todos lados, pero en general es buena. Hay una gran oferta de hoteles muy nuevos, por lo que no es dificil encontrar habitación a buen precio.

Cerca de Oporto, hacia el sur, se encuentra la localidad de Espinho. Visitamos esta villa costera en dos ocasiones. Una en Navidad y otra en verano. Ni que decir tiene que el cambio es radical. En invierno se encuentra aletargada y solo altera su tranquilidad la presencia de un casino en el centro del pueblo. En verano se convierte en una de las villas más frecuentadas por Españoles y Portugueses de todas las provincias y autonomías. Su proximidad por carretera al norte y oeste español hace que se escuche hablar más español que portugués por la calle.

Espinho no tiene nada especial, de la misma manera que no lo tiene Gandía o Benidorm. Es un pueblo de pescadores crecido al calor del turismo de playa; por lo tanto, no podemos esperar encontrarnos grandes monumentos ni edificios singulares. Lo antiguo es viejo y lo nuevo, moderno, pero nada más. 
Recomiendo en Espinho el hotel Praia Golfe, que se encuentra en pleno paseo marítimo. No es muy nuevo, pero está bien cuidado y su situación es privilegiada. Tiene piscina climatizada, gimnasio y un solarium por si no quieres bajar a la playa a ensuciar tus pies con la repugnante arena....


Por lo demás, todo el encanto de Espinho lo tienen su calle central peatonal, donde se conservan algunos edificios con fachadas dignas de una foto, y la zona del ayuntamiento, donde se celebra un animado mercadillo todas las semanas. El tren es otro de los inconvenientes de Espinho. La línea que atraviesa el pueblo forma parte del recorrido de cercanías con Porto y la frecuencia de trenes hace que la primera noche sea un poco desquiciante dormir... pero miremos la cosa por el lado positivo: si quieres ir a Oporto, solo tardas media hora y te deja en el mismísimo puerto, sin agobios por encontrar aparcamiento!.



Resumiendo, las visitas a Portugal (por ahora) son las siguientes:

1998 Expo , Lisboa. Sesimbra, Setubal, Cascais, Estoril y Evora (Julio) y Povoa do Varzim (Diciembre)

1999  Espinho (Diciembre)
2006  Espinho (julio)





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